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No mojen que no hay quien seque






¡Mamá agua¡


Realidades que parecen ficciones, pero que siempre suceden. La historia comienza a las 5:30 de la madrugada, ya que en mi familia el día se inicia a las 6:00 a.m., por lo cual todo lo que suceda antes de las seis es madrugada.
Mi nieta fue de madrugada a la cocina a tomar un vaso con agua, a mitad de camino gritó en forma desaforada con saltos, movimientos de caderas y agitados movimientos de brazos diciendo “Mamá, agua, agua, agua» a lo cual la mamá media dormida le contesta “!Anda a la cocina y sírvete un vaso!” pero los gritos seguía !! Mamaaaa, aguaaaa,  mi hermano se esta “bañando” en la sala, la cocina es otra piscina, mamaaa, mamaaa el patio… el agua está cayendo por la escalera al cuarto piso y al patio del vecino!!!
Ante tanto grito, la mamá se levantó y se dio cuenta que sólo le faltaba jabón para lavarse los pies al borde de su cama.  Su habitación no era una piscina olímpica, pero si una patera para niños de tres años. 
Gritó al marido, quien dormía como momia de museo, tranquilo en brazos de Morfeo, y lo empujó al piso y la primera impresión fue que estaba en un río tropical de vacaciones. Al conocer la realidad de la situación, empezaron los gritos ¡apaga la luz, el corto circuito se viene!  la hija gritaba “mamá es agua”.  Ya sé, pero corta la luz. 
En esos momentos, el esposo tomó la riendas del agua. Desconectó las llaves térmicas del tablero eléctrico y cerró la llave principal de ingreso de agua. Por fin, terminó de salir agua de la Fuente de Triana.
Empezó lo bueno, toallas para la escalera, así el agua no seguía cayendo al cuarto piso, abrir una tapa de emergencia para desaguar el patio… la tapa oxidada, ni con la ayuda de Hércules se pudo abrir, más toallas al piso, recogedores, escobas, no se cuantas cosas más. Derrepente llegó la modernidad de la casa del vecino, una aspiradora que chupa agua.
Trabajó la mamá, el papá, la hija, el hijo que seguía bañándose y jugando con baldes y lampas. Los vecinos también ayudaban y todos gritaban una sola canción de guerra, “SEQUEN EL AGUA”, el único que gritaba con llanto era el hijo menor “NO, MI PISCINA”.
Terminaron la acción de guerra contra el agua después de hora y media, las alfombras dobladas, los muebles unos encima de otro, las sillas arriba de la mesa de comedor y los ánimos por el suelo


Y qué…la lluvia también moja… cuando el agua llega hasta las pulgas se bañan


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