Tuve un día especial. Eramos seis amigos sentados a la mesa, la conversacion giraba entorno a los autos antiguos. Como yo no tengo interés en ese tema tomaba mi café con leche en pequeño sorbo pensando en las musarañas. Luego la conversación fue la política, otro tema en el cual yo no tomo parte, por lo tanto, me puse a pensar en el gallo ruso, que puso un huevo de oro.
Sentí que alguien me miraba y giré la cabeza. Muy a la ligera vi a una señora como de sesenta años al costado nuestro observándonos. Tenía una chompa ligera de color amarillo con un collar de colgajo tipo pera de turqueza y los aretes haciéndole juego. Las manos con dos anillos, uno de perlas con brillante y el otro de casada en oro amarillo, osea de nuestra época, las uñas pintadas con un color rojo pálido, la cejas muy bien delineadas y el pelo negro peinado en la casa de manera muy simple, pero con mucho arte.
La saludé con una inclinación de cabeza y me contestó diciendo “hacía mucho tiempo que no veía a un hombre tan silente” se levantó de su mesa y se fue.
Mi ignorancia me obligó a recurirrir a google-diccionario-
Silente = Adjetivo que se emplea para calificar a aquel que es sereno, templado, silencioso o apacible.
Ya más tranquilo al saber que no había sido insultado, puse atención en mis amigos y seguían hablando de política, así que pedí permiso para irme a la puerta del café.
Allí con aire fresco en la cara pensé <<Será que todos tenemos un momento para que nos califiquen>>
La sabiduría de las personas es inquitante, ésta nos rodea a diario y no nos damos cuenta. Mi dificultad ahora es cómo le digo a mi esposa que no soy José, sino silente.
Y qué…en el silencio todo se escucha con sabiduría.
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