Yo vivo en un edificio y como es natural hay todo tipo de personas, pero la vecina de uno de los pisos es una belleza caminante. Lo digo así porque me he cruzado con ella unas cuantas veces.
El otro día estaba ella con su esposo y coincidimos en el ascensor, despues de los saludos por educación, ella me preguntó si yo conocía a German Soto, por supuesto respondí, fuimos compañeros de colegio,estabamos en la misma clase – ella me interrumpió – diciendo no puede ser, mi papá se ve mucho mayor que usted, no lo creo, usted esta en muy buena forma, bien vestido, perfumado, pelo corto y barba muy bien arreglada. (yo de reojo veía al marido) ella me decia a usted se le ve joven y atractivo, en ese momento tuve que sacar a relucir mi parte femenina para que el marido no me mate allí mismo, ya que su mujer me estaba piropeando, claro yo soy joven adulto y mañoso por costumbre.
Al llegar a su piso y antes de bajar la vecinita me dió un beso en la mejilla y vi la cara del marido que me miraba con ojos malévolos y con toda seguridad no habia creído en mi parte femenina. Al darme la mano para despedirse la apretó tanto que parecía que quería romperla.
Para entrar a mi departamento tenemos que abrir la puerta desde adentro si no tienes llave, muchas veces mi esposa o mi hija bajan sin la llave y golpean la puerta para poder entrar.
Estaba yo en la sala leyendo y sentí unos golpes en la puerta del ascensor y lógicamente requinté ya que alguna había salido sin llevar la llave, pero gran fue mi sorpresa al abrir la puerta pues era la vecinita.
Me repuse de la sorpresa y la hice pasar, para evitarme problema llamé a mi esposa y le ofrecí un café que aceptó, (joven mañoso termina viejo mañoso) preparé café, galletitas, sanguchitos caliente de jamón con queso, al llevar todo a la mesa, los ojos de mi esposa dispararon fuego infernal a mis ojos, pero yo soy ciego y no vi nada.
Le pregunté a que se debía el placer, los ojos se le llenaron de lagrimas diciendo, mi esposo está con un depresión por no poder salir por la cuarentena y yo creo que usted me puede ayudar.
Vaya lío en que me metí por joven mayor y coqueto.
Mi esposa consoló a la vecina y le dijo, no te preocupes te ayudaremos.
La cuarentena genera casos complicados.
Y qué…la ilusión tiene un final no siempre feliz.
D