La belleza no es cosa nueva, no es modernidad, es algo que siempre ha estado presente flotando en el aire, en la vida de los poetas, en los cuadros y esculturas, pero sobre todo, en la imaginación del hombre.
Mira, ve, observa, belleza natural sin retoque, sin postizos o photoshop es así como la hermosura de una mujer se apreciaba. Hoy en día corremos el riesgo que todo sea sintético o algo que se desgonza con el tiempo.
Si, recurro a los recuerdos, mi abuelita siempre me decía “hijo…sólo sabes si es natural, cuando la verdad está en sus ojos”. Yo encontré mucha dificultad, ya que siempre miraba por todos lados viendo muchos ojos, pero no podía encontrar la verdad.
Algunos me decían que era puro cuento para poder ser un picaflor, pero yo en mi inocencia solo buscaba la verdad (nunca me creyeron).
Miré a morenas de ojos claros, a rubias de ojos falsos, pelirojas, pelos pintados, achinaditas, gorditas, flaquitas y todas siempre me engañaron, nunca dejaron que yo viera la verdad.
Durante mi juventud en busca de la verdad sufrí mucho, la cantidad de decepciones me atormentaron, me destrozaron el corazón y las noches sin dormir, fueron un sufrimiento profundo y oscuro.
El dolor que le causé a mi madre con mi sufrimiento fue desvastador, la incomprensión de mi padre contribuyeron a mi desesperación, pero yo estoico… seguí buscando la verdad en ojos cautivadores y mentirosos que me entregaron desasosiego antes que amor sincero.
Ay… como sufrí… como lloré… y todo por culpa de las mujeres.
Y qué…uno tiene sus día buenos.
D
